Tomando con Bicocca

Bicocca, protagonista de estas narraciones, es una de estas personas callejeras, de las que se dice que la casa no se le caerá encima, y a la que le encantan los eventos gratis y encontrar las mejores ofertas, es decir persigue bicocas.
Acompañaremos a Bicocca en sus andanzas por autobuses y tomando en bares, restaurantes y otros locales de Palma y nos enteraremos de lo que ve y oye decir en las mesas vecinas, en lo leído en la prensa del día y, eventualmente, en recuerdos de hechos ocurridos en el pasado en los mismos locales. También sabremos de sus eventuales conversaciones con selectos personajes y de sus propias deducciones y de sus originales poemas, creados principalmente bajo los efectos del café, la cerveza y el vino.

Organiza y participa en Rutas Guay del Toroldo Fan Club, leyendo estas narraciones y poemas enfrente de los Locales Guay donde se crearon y también leer, comentar y debatir otros textos de los demás Libros de Antroom

Desde su balcón, contemplando la calle prácticamente desierta debido a las circunstancias, a Bicocca se le ocurre un poema.
Fuerte y sana es la mano
Cuyos dedos libremente se mueven y actúan
Y que en caso necesario sabe cerrarse
Y convertirse en unido y fuerte puño


Desde su balcón, contemplando la calle prácticamente desierta debido a las circunstancias, Bicocca recuerda la Disciplina Augusta, un concepto que leyó hace años. Pensando sobre ello saca estas conclusiones: elevada disciplina es la que sabiamente sabe imponer e imponerse no traspasar los límites, esta disciplina otorga poder y grado de poder equivale grado de libertad.


Desde su balcón, contemplando la calle prácticamente desierta debido a las circunstancias, a Bicocca le viene a la memoria el dicho "ho posarem en quarantena". Dicho que muestra el carácter, el temperamento, del que tan sabia sentencia sigue y que manifiesta que ni negará ni dará por cierto lo que evidencia no tenga. Fuente de la sabiduría es la duda y asumir, vivir, el decir "no lo sé". Quien "en quarentena, sabe lo que procede en ella poner, más allá de las tomaduras de pelo está e inmune a ellas resulta.


Desde su balcón, contemplando la calle prácticamente desierta debido a las circunstancias, a Bicocca le viene la ocurrencia de pensar sobre el propósito, la intención y el deseo. Enfocados a correctas metas nada más gratificante hay, aunque muy fácil resulta descarriarlos. Este trinidad empuja a la acción, resuelve el día a día, marcando un objetivo y evitar hay que tal objetivo un desatino sea. Cual barco sin rumbo en un vacío resulta ser quien sin propósito navega. Su acción o inacción impuesta le vendrá. Quien por el contrario su acción dirija, acompañado además se verá por el saber estar, por el sentido del deber, y de la impronta de la firmeza y de la fuerza resultantes se beneficiará, y sus tratos con los demás fluidos resultarán ya que siempre que se pueda dejará hacer, dejará que elijan.


Desde su balcón, contemplando la calle prácticamente desierta debido a las circunstancias, leyendo el periódico del día y mientras toma un tinto de verano, Bicocca entra en un mar de dudas ¿el periódico nunca miente? ¿y si no siempre dice la verdad, qué creer y que no? y le viene a la memoria la irresoluble paradoja del mentiroso:

Se atribuye a Epiménides haber afirmado:

Todos los cretenses son unos mentirosos.
Sabiendo que él mismo era cretense, ¿decía Epiménides la verdad?
o:
Un hombre afirma que está mintiendo. ¿Lo que dice es verdadero o falso?
Abominable se considera a la mentira aunque con frecuencia poca trascendencia tenga, sí importa, en cambio, que intencionalidad y que fines persiga. Mentir puede ser necesario y hasta imprescindible y hasta es común el querer y hasta necesitar ser engañado.
Difícil también resulta establecer los lindes tanto de la mentira como de la mentira parcial, distintas interpretaciones y puntos de vista pueden tener.
Recordemos al sabio Poncio que preguntó ¿Qué es la verdad?


Desde su balcón, contemplando la calle prácticamente desierta debido a las circunstancias y mientras se toma una caña acompañada de una tapa de 7 olivas, Bicocca recuerda la frase "como el acero se forja el el crisol, nuestro carácter se forja en la adversidad" y esto le lleva a esta reflexión: quiero pensar en las adversidades inevitables, no en las probablemente más comunes producto de tirarse uno mismo un tiro en el pie; frente a estas adversidades inevitables uno puede hundirse, perder el control, desatar su ira, deprimirse u optar por cualquier otro fatal desatino.
Uno puede erróneamente pensar que la adversidad lo pone en el centro de un torbellino que incontroladamente lo arrastra e inerme lo deja. De diferentes manera las cosas pueden verse y como dice el proverbio, la adversidad puede servir para forjarse. Frente a la disyuntivas se puede elegir la mejor opción.

Ya a la venta


CreATor Club ~ Círculo 3X - Encuentros - Diversión - Beneficios

Participa y diviértete con las Rutas Guay