Ocurrencias de Bicocca

Bicocca, protagonista de estas narraciones, es una de estas personas callejeras, de las que se dice que la casa no se le caerá encima, y a la que le encantan los eventos gratis y encontrar las mejores ofertas, es decir persigue bicocas.
Acompañaremos a Bicocca en sus andanzas por autobuses y tomando en bares, restaurantes y otros locales de Palma y nos enteraremos de las ocurrencias que le vienen a raíz de lo que ve y oye decir en las mesas vecinas, en lo visto en la televisión, en lo leído en la prensa del día y, eventualmente, en recuerdos de hechos ocurridos en el pasado en los locales que visita. También sabremos de sus eventuales conversaciones con selectos personajes y de sus propias deducciones y de sus originales poemas, creados principalmente bajo los efectos del café, la cerveza y el vino.

Organiza y participa en Rutas Guay del Toroldo Fan Club, leyendo estas narraciones y poemas enfrente de los Locales Guay donde se crearon y también leer, comentar y debatir otros textos de los demás Libros de Antroom


Tomando un baño de sol de pies en su balcón del 5°, Bicocca piensa sobre un anuncio de la tele que habla de las excelencias de un producto, natural of course, contra el estreñimiento. Es curioso, se dice Bicocca, que todos esos anuncios sean protagonizados por mujeres; en este una mujer sola dice a invisibles interlocutoras, que con exclamaciones manifiestan su incredulidad a la afirmación de la protagonista de que disfruta de una regularidad diaria. Lo que me ha llamado poderosamente la atención, piensa Bicocca, es la especial, única cara, más bien rictus, de felicidad que muestra la afortunada de la deposición diaria. Siempre que quiera poner rostro a la felicidad pensaré en esta mujer.


Tomando una caña en la nueva terraza sobre la calzada del bar Donde la Rubia, mientras se está preguntando si el extracto de peonía puede hacer algo por su rostro, Bicocca oye a alguien decir en una mesa vecina "la vida viene a ser como unas vacaciones, un día llegamos y un día nos vamos". Vaya visión, se dice Bicocca, unas vacaciones implican buscar el disfrute, nada de obligaciones, nada de otras finalidades, nada de comerse el coco, no buscar realizarse ni ser útil, ni que las vacaciones lleven a salvación o redención alguna, en fin, no estar de de vacaciones para algo más que no sea estar de vacaciones. Algo parecido a como llevan su vida los animales ¿estarán ellos verdaderamente de vacaciones en el mundo?. Sobre todo unas vacaciones deben ser un tiempo libre de preocupaciones. Espero un día ver a alguien viviendo desde este punto de vista. Lo reconoceré por su ausencia de inquietud.


Mientras se toma una jarra de tinto de verano por 1.50€ en la terraza de 100 Montaditos, a Bicocca le viene a la memoria que durante una cena privada que tuvo lugar unos días atrás, una pareja aportó un par botellas de vino del que afirmaron que era de precio super bajo y que sin embargo era de una calidad comparable a uno de 30€. No ha sido la primera vez que he oído tal afirmación, se dice Bicocca; poco se de vinos aunque que eso sea cierto me resulta por lo menos sorprendente. Muchas son las tonterías que hay y se dicen entorno al vino y muchos son quienes creen que el vino corriente es poco menos que un veneno que produce males varios. Hace muchos años, cuando la palabra "química" todavía no era un amigo del diablo, era común la creencia de que el vino "peleón", así se le llamaba, se hacía de "polvos", vamos, que no era ni vino. ¡Qué disparate!. ¿Será por culpa de chorradas que resulta casi imposible encontrar bares que ofrezcan tinto de verano, bueno todo el año por cierto, o un buen vaso de vino de mesa, y además al precio de una caña o menos?.
Si es cierto que por un más que módico precio se puede comprar un vino comparable a uno mucho más caro, se me ocurre que se podría crear el empleo de "vinizador", que vendría a ser el experto dedicado a descubrir tales bicocas. El hallazgo lo facilitaría a bocas exquisitas a cambio de una compensación; por muy alto que el óbolo resultase, con tan gran ahorro por botella, muy pronto se habría el pago amortizado. Un trabajo de éxito asegurado ya que muy mucho se sueña con encontrar duros a cuatro pesetas.
Podría ser que el fenómeno se diese también con otros productos caros, por ejemplo, el jamón, el caviar, whiskys, perfumes... e incluso con excelsos platos de restaurantes. Se habría hallado un importante yacimiento de empleo... y robot free. El futuro es sin.


Esperando el bus, observa Bicocca a dos entrados, por poco, en los cuarenta, y le llama la atención su look de "chicos". Un amplio consenso los colocaría en una quinta división y viendo su puesta en escena y adivinando sus cremas y rutinas, Bicocca se dice que si sólo tales fuesen sus expectativas se querría encerrar en un convento o irse de eremita a cultivar tomates a un pequeño pueblo. Afortunadamente a ellos sus espejos les dicen cosas mucho más agradables, ya que diga lo que diga el mundo de nosotros, el veredicto que creemos es el de nuestro espejo. Espejo, espejito lindo, hasta a Laniño no defraudas; ese ser que, sin duda, está al abrigo de toda mirada lasciva y de todo pensamiento pecaminoso, aunque, al igual que nadie, tampoco sufre la condena de la virtud, ya que de una manera u otra, en un momento u otro, todo se compra, todo se vende en el mercado. Lo que el espejo nos cuenta puede, y generalmente resulta, en no concordar con la esperada respuesta del mundo y por tanto siempre resulta sano ejercicio saber alinear las expectativas, en todos los aspectos, como medida para evitar frustraciones, aunque también hay que saber evitar el caer en sobrevalorar los objetos de deseo.
Cuan sabio el pensamiento de Metelo, aconsejando seguir el ejemplo del burro, quien siempre escoje la mejor hierba, la más fresca, lustrosa y apetitosa, y si a ella no puede acceder come de la mejor que puede y nunca elije el ayuno. Muchas fórmulas hay para ligar y funcionar, sentenció Metelo, aunque la única infalible es bajar el listón. ¡Bienaventurados los listón free, o casi!


Tomando una caña con tapa en la terraza de La Sepia, Bicocca reflexiona, difícil resulta entender lo que nada nos dice y que sin embargo para otros puede ser hasta extremadamente motivador o proveedor de inéditas experiencias: ser espectador de una competición, viajar a la India o a lugares solitarios o calificados de Paraíso...; muy valorados resultan lugares que supuestamente ofrecen inédita tranquilidad, como si pudiese haber mayor tranquilidad que estar sólo o muy bien acompañado en una habitación. Recuerdo a un joven para quien el ducharse, decía, le producía un efecto mental de renovación, como de renacimiento, y no podía entender que no a todos le produjera tal emoción. Al parecer todo esto tiene una base neurológica, unos y otros procesamos la información con partes distintas del cerebro y por tanto las conclusiones son diferentes cuando no antagónicas. Esto explicaría muchas cosas, entre ellas las convergencias y divergencias personales, las banderías y la práctica imposibilidad de consensos.
Un libro que leí hace años y que trataba sobre las técnicas de como se ejerce el poder en el día a día, decía que el imponer los protocolos propios de limpieza y pintar las paredes por el color de uno, venía a ser una invasión, una forma de marcar y dominar territorio; una versión humana de las meadas de los perros. Siempre nos acompañan las motivaciones no conscientes.
Estos pensamientos me han venido a cuento, se dice Bicocca, por las noticias que he visto de concentraciones, contraviniendo gravemente la normativa, para contemplar puestas de sol. Veneradores del sol poniente que no del sol naciente. Parece que algo inconsciente hace irresistible para muchos asistir a esos ritos colectivos y que además deben celebrarse en localizaciones determinadas. Los antiguos griegos creían que algunos lugares tenían "temeros", como un algo místico. ¿Algo así notarán los participantes? También parece ser que entran en una especie de arrobamiento, que disfrutan de una suerte de colocón. En la mitología egipcia, Hator simboliza la muerte y resurrección diaria del sol; al igual que nosotros que cada noche morimos, perdemos la consciencia y entramos en un estadio sin tiempo, y la recuperamos al despertar. Algo atávico, un anhelo ignoto, o quien sabe qué, moviliza a esa comunión de fervientes adoradores del Ocaso y por extensión de su Reina, Hator, Diosa de la Maternidad Solar y Señora de Occidente.


Leyendo el periódico en la terraza del bar Up & Down, a Bicocca, una noticia del mismo, por asociación de ideas, le desemboca a decirse "Uno de los mayores avances de los últimos tiempos es el "by default" ¡Cómo simplifica la vida! ¡Cuántos errores no evita!. Como si de un "cold reading" se tratase a mi me adivina todo; siempre que entro en una configuración, el by default me ahorra casi el tener que repasar que se me ofrece, incluso cuando aparecen dos opciones, la que lleva la patita ya puesta casi invariablemente es la correcta. Cuantas cavilaciones y errores evita el by default, y encima te da a ti la última palabra en la decisión, y si te equivocas, por lo general puedes desandar el camino. Maravilloso resultaría en la vida poder hacer lo mismo, pero, ay, el jarrón que se ha roto fatalmente nunca vuelve a ser el mismo jarrón. Dentro de la ley fundamental de la incertidumbre, el by default ofrece la certeza más probable, aunque, obvio, sin poder conjurar la posibilidad de error. Felizmente el concepto se puede aplicar a casi toda duda, por ejemplo: si alguien ha guardado o no un secreto; si lo que te dicen u oyes predicar es la verdad verdadera y completa; si el enredo de las partes que acabas de comenzar acabará produciendo un ex. Elegir la opción by default ofrece generalmente pocas dudas y la conceptualización que brinda, muchos traspiés y desengaños evitará. En otros supuestos más difíciles de elucubrar, se resuelve la incerteza imaginando a favor de la opción por la que se haría una apuesta monetaria fuerte. Nada ayuda a afinar más el tino que la posibilidad de perder dinero. Cuando miro hacia atrás veo cuan distintas hubiesen sido las cosas de haber aplicado el by default y entonces recuerda a la que decía ¡qué tonta he sido! La vida no deja de ser una configuración.


Al Cogollo, en su pisito del carrer de la Barrera de Baix, recibe la visita de Bicocca y le comenta: un amigo me dijo que su madre de 102 años fuma y bebe vino y yo le reproché que era una verdadera barbaridad que sus hijos se lo permitieran, que no velaran por su salud. ¿qué te parece?.
Replica Bicocca: con estos pecadotes esta señora se está ganando el purgatorio.
Nada te tomas en serio, dice Al, nunca puedes estar de acuerdo conmigo.
Con nadie tengo porqué estar de acuerdo, responde Bicocca, a no ser que sea sobre algo práctico para la acción; quien necesite que le aplaudan sus argumentos será porque estos son endebles, vamos, que no se los cree ni el mismo.
No podrás contradecir lo que te voy a relatar, prosigue Al. Leí en el periódico que personas que creen que la isla puede ser un lugar mejor creaban una asociación al efecto, y en la televisión, muy dramáticamente, alguien contó que un pariente suyo había muerto defendiendo el creer que el mundo puede cambiar y que puede cambiar a mejor. ¿Qué me dices?
Te contestaré aunque poco me apetece, pero después no te quejes, tómatelo como quieras, dice Bicocca. Un conjunto de planteamientos, ideas, palabras que suenan bien, supuestas virtudes, sentimientos y emotividades ensalzados, intenciones y propósitos "buenos"; aderezados con tópicos, tonterías y estupideces conforman una especie de paradigma de la santidad, sede de todo Bien, única vía a la Salvación y martillo de herejes. Muchos son quienes pretenden investirse del aura de este paradigma para su auto complacencia o auto flagelación y, sobre todo, para ser objetos de la veneración del mundo. Cuando estos conceptos son desmenuzados, se deshacen como barro o resultan ridículos. "Sólo el cambio permanece" dijo ya Heráclito. El cambio perenne es una ley cósmica. Que algo puede mejorar es obvio, lo contrario sería pretender que ya es perfecto y la perfección no existe. Nadie estará en contra de una mejora, pero definir y ponerse de acuerdo en que consiste puede ser labor harto difícil cuando no fuente de graves conflictos. Generalmente "mejorar" suele significar el llevar a término e imponer las creencias e ideologías propias. Mucho más fácil que establecer "lo mejor" resulta el identificar lo indeseable y poner remedio, de manera práctica, a los males y problemas que se tienen delante. Y quizás el más eficiente paso en este sentido sería el de combatir nuestra imbecilidad.
Reafirmando sus creencias, un día, un hombre apoyaba sus argumentaciones con "la naturaleza". Le dije que si quisiéramos una vida "natural" deberíamos empezar por poner depredadores en nuestras calles.
"Un mundo mejor". Para las gacelas sería disponer de verdes e inagotables pastos y, sobre todo, vivir sin peligro... pero sin bregar por la comida y sin leones dejarían de ser gacelas.


Una amiga le ha conseguido una pastilla a Bicocca, que según le asegura, le va a proporcionar una experiencia de felicidad. Bicocca quería algo que le diese un viaje tipo sobrenatural, ver hadas, entrar en una realidad paralela..., pero no ha sido posible.
El sábado por la noche, Bicocca, se prepara para la ignota experiencia, que para mayor satisfacción acompañará de una selección de canciones de Betty Missiego. Al comenzar la velada la calle estaba muy animada pero ya en la madrugada se parece al mejor desierto del mundo. Repentinamente, dos figuras como salidas de la nada aparecen en la oscuridad. Bicocca reconoce esos rostros, ahora ajados y ojerosos, que recuerda de la noche de los tiempos y que se meten en el edificio de enfrente. ¿Es posible que estas dos momias estén circulando a estas horas? ¿Estaré sufriendo una alucinación? se pregunta Bicocca al tiempo que se sumerge en la maravillosa música. Al cabo de un tiempo indefinido, las figuras reaparecen en la calle, pero oh milagro, sus rostros se ven tersos y juveniles. Realmente estoy alucinando, se dice Bicocca, lo que veo es imposible, esta pastilla está mala, le tengo que decir a mi amiga que cambie de camello.
Unos días después, la fortuna ofrece a Bicocca la oportunidad de invitar a Ale a un café en el Reina Mora. Ale comparte con Badprawn el piso que recibió la visita de las venerables figuras mentadas y Bicocca sutilmente indaga y para su sorpresa descubre que no había perdido el juicio, el "milagro" era una crema que por unos 20 céntimos te da rejuvenecimiento instantáneo facial por seis horas. Pero aquí no acaban las sorpresas. Ale le cuenta que Badprawn es una nueva persona, sin vicio alguno, con dieta ejemplar y doble gimnasio, y que una amiga suya también es otra persona desde que es propietaria del Satisfyer.
Parece que estamos en un hormiguero al que le han pegado una patada, se dice Bicocca. Veo a un montón que han doblado de tamaño; parejas que parecen más unidas aunque con una extraña quietud; algunos que andan profetizando el apocalipsis para otoño; otros pendientes de las noticias para proveerse de dosis diarias de paranoia; unos que sólo te hablan de su deseo de morirse centenarios; ayer mismo uno predicaba el coronasutra, las nuevas posturas de sexo seguro, a saber, el 69 y el perrito. De todo lo que habla la televisión, se lo que sea, resulta que es histórico. Más fácil, menos plomo, y mucho más divertido, sería que sólo incidiesen diciendo lo que no es histórico. Predicaré con el ejemplo: mi vida es la menos histórica del mundo.


En el bar 7° Arte, Bicocca, junto con un conocido al que ha encontrado en el local, se está tomando un par de cañas acompañadas de unos montaditos de pulled pork con aguacate, al tiempo que el fortuito acompañante le cuenta que muy poco ha acudido a bares hasta ahora debido a una vida confinada por un matrimonio de final más que poco feliz.
Un joven, con melena de poeta y que parece llevar la copita de más, y que por lo visto prestaba atención a la conversación, arranca con este poema.

Cafés, bares, tabernas, mesones...
En todas partes felizmente se encuentran
Y siempre bien recibido en ellos eres
Aunque un desconocido les resultes
Tanto solo como acompañado
Si lo deseas privacidad puedes tener
Sin molestias recibir
Y no difícil sin embargo resulta con caras ya vistas
O con desconocidos conversación entablar
Que hasta en calentarte la cama puede acabar
Espirituosos sirven para el momento poder alegrar
O las pajas mentales o el tedio producto de la indolencia combatir
Los dramas del mundo se sucederán
Y en los bares la risa se oirá
Y su música sonando seguirá


Bicocca ha llegado al Café Andrin, que por cierto está cercano a la que fue segunda y exitosa sede de la que, en su tercera localización, sería la celebérrima Casa Alfredo. A quien espera le singulariza el entramado de su cabello, verdadera obra de arte efímero a la que sólo un fuerte vendaval llevaría a descubrir lo que quiere ocultar. Mayoría son quienes ante la fatalidad del sino optan, cual radical rebelión, por la "peladillización"; pero afortunadamente todavía hay seres que, tomando vías alternativas, ponen brillo en el mundo, aunque el verdadero fulgor nos lo daría el poder escuchar a sus espejos.
El encuentro se produce acompañado de la exclamación "Nice Pocopelo es la persona más tonta del mundo". Años de lecturas, encuentros, conferencias, talleres, encierros espirituales, y nada me hizo ver hasta ahora la realidad: que soy un zombie del pentagrama MALIQ -miedo-anhelo-lamento-insatisfacción-queja- .
Nada de malo contienen en si estas palabras, replica Bicocca. Se convierten en Furias tiránicas y destructivas cuando son exacerbadas por Soberbia, que también buena es cuando en su Punto está. Quizás el mayor vencimiento de uno mismo, la mejor victoria, consiste en aprender a sustituir debilidad por fuerza para así poder dominar a Soberbia. El pensamiento es fuerte cuando acaba encontrándose con la paradoja, metido en un bucle, como que redimirse consiste en pasarse por el forro a la redención. En última instancia dominar a la soberbia consiste en pasarse por el forro a la humildad.

Libro completo en formato digital y formato papel Tomando con Bicocca & CreAtor Club 2 - Todos los libros de Antroom & Toroldo Fan Club


CreATor Club ~ Círculo 3X - Encuentros - Diversión - Beneficios

Participa y diviértete con las Rutas Guay